miércoles, 8 de febrero de 2012

Christian Bejarano, un ganador en la vida



EL HERALDO



La determinación y la disciplina para triunfar no dependen del estatus económico", aseguró el deportista chihuahuense Christian Bejarano Benítez, quien a pesar de las carencias económicas logró ser ganador de más de cuarenta medallas en el ámbito del boxeo, entre las cuales destaca su medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000.

Atendiendo a personas con discapacidades y adultos mayores de colonias rurales como El Charco, El Sauz, Nueva Delicias y Ocampo, en el departamento de gente especial del Instituto Municipal de Cultura Física y Deporte, es como Christian, de 30 años de edad, dijo "aportar su granito de arena" al desarrollo del estado, y aunque su carrera como boxeador lo ha llevado a la cima a nivel nacional e internacional en numerosas ocasiones, Bejarano aseguró que lo más importante es mantener un espíritu de humildad y servicio.

Nacido en la capital del estado en 1981, este hombre pasó su infancia rodeado de su familia, principalmente de su madre, que lo sacó adelante y le brindó educación a pesar de ser madre soltera, así como de sus abuelos, "mi primer entrenador fue mi abuelo, que estuvo en este deporte desde joven, por lo cual de los nueve a los trece años me interesé por el boxeo y practiqué en un gimnasio de pocos recursos en la colonia Emiliano Zapata".

Y fue precisamente a los trece años cuando Christian tuvo su primera oportunidad de competir en una pelea formal en el municipio de Aquiles Serdán, que aunque resultó en un empate, lo motivó para continuar en ese tipo de eventos.

En el año de 1995, Bejarano participó en el Campeonato Nacional Juvenil en Hermosillo, Sonora, obteniendo un tercer lugar y al siguiente año fue campeón en el estado de Tlaxcala, triunfo que lo llevó al Comité Olímpico de la Ciudad de México.

"Alejarme de mi estado y de mi familia fue lo más difícil; la tristeza y el desánimo venían a mí en muchas ocasiones, pero mi pasión por lo que hacía fue más fuerte, así que me esforcé lo más que pude para demostrar mis habilidades".

Los resultados favorables que Christian mostró en su tiempo de entrenamiento le dieron un lugar en los juegos de Maracaibo, Venezuela, en 1998, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, y los Juegos Panamericanos en Winnipeg, Canadá, en los cuales obtuvo medalla de bronce.

Así mismo participó en el Campeonato Mundial de Houston, Texas, en 1999, llegando a cuartos de final, "el solo hecho de participar me hizo feliz, además de que llegar hasta esas competencias siempre lo sentí como un gran logro por el valor, respeto y disciplina que se necesitan".

Con 119 peleas amateur en su carrera, Bejarano pudo al fin cumplir su sueño de participar en los Juegos Olímpicos, que se celebraron en Sídney y en los que peleó cuatro veces, ganado tres de ellas y logró posicionarse como el primer boxeador mexicano en darle una medalla de boxeo a México después de los logros de 1988.

"Sin embargo lo que te hace ser ganador es el poner todo tu esfuerzo en lo que haces, y además hacerlo con respeto hacia los demás y honrando a tu familia", afirmó Christian y añadió que para la superación de los jóvenes chihuahuenses en el ámbito del deporte, se necesita más que nada la determinación de los mismos y el apoyo de la familia, "existe infraestructura y recursos en muchas zonas del estado, pero aun sin ellas, la limitante de los niños y de la juventud son sus propias decisiones".

Actualmente, Christian disfruta de su vida al lado de su esposa y sus tres hijos, a los cuales aseguró inculcarles los valores de la honestidad, la valentía y el coraje como herramientas para salir adelante día a día, acciones por las cuales Bejarano es considerado un chihuahuense ejemplar.

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